sábado, 5 de julio de 2008

Besar Un Alma

Nadie sabe que es el amor. Es algo que anda dando vueltas por ahí pero que no se puede definir. Como Dios. ¿Será por eso que dicen que Dios es amor?
Cada uno tiene su propia versión, pero ¿qué es? Creo que la gente puede a veces explicar que siente cuando dicen que sienten amor, pero no me parece que alguien pueda definirlo.
Sentir amor no es enamorarse. El enamoramiento es una ilusión, una idealización, o como diría mi psicóloga, el punto de partida de un amor. Nos enamoramos y escuchamos a los Mariachis en nuestra cabeza. Después de un tiempo, si puedo atravesar el valle de lodo que es conocernos y aceptarnos y que no me moleste mancharme, podré decir que te amo. Sino, era solamente las ganas que tenía de que fueras como te imaginaba.
Es una de las pocas cosas con las que casi todos los humanos nos podemos identificar o poner de acuerdo. Toda la gente siente, sintió o quiere sentir amor. Puede ser que no todos entremos en las tres conjugaciones que enumeré, pero con alguna todo el mundo se identifica.
Toda la gente quiere enamorarse. ¿Pero, por qué? Supongo que será porque es una experiencia que te hace sentir una plenitud similar a estar haciéndole un gol a Inglaterra.
En el afán de encontrar el amor, uno suele olvidar que el amor no se deja encontrar.Es algo parecido a cuando uno quiere recordar algo, y por más que lo intenta, se da la cabeza contra la pared y maldice, el recuerdo no llega. Solo llega en el momento en el que uno desiste de esa búsqueda. Para ejemplificar esto me gustaría contarte una historia linda:

Tengo un amigo que durante gran parte de su vida fue heterosexual hasta que dejó de serlo. Bueno, “dejó” es una forma de decir, digamos que amplió su visión de la vida.
Para proteger la identidad de mi amigo, vamos a llamarlo Versace.
Versace se casó cuando era extremadamente joven, y tuvo un hijo. Llamémosle Kenzo. Versace vivía el sueño americano argentino junto a su hijo Kenzo y su señora esposa…mmm… Carolina Herrera.
Iban a celebrar cumpleaños de Carolina Herrera y aprovechaban para festejar que ampliaban su sueño americano argentino. Se mudaban a una casa con jardín y todos esos manotazos de ahogado que uno da para salvar su pareja cuando todo se está yendo a pique.
Carolina Herrera tuvo la brillante idea de organizar una fiesta apoteótica con uno de esos chef que te preparan todos los manjares adelante tuyo y arman flor de desparramo.
Ese día era un evento familiar concurrido, estaban todos. Los padres de Versace, los de Carolina Herrera y los amigos de ambos.
El Chef , a quien vamos a llamar Alfa Romeo, hace una entrada triunfal junto con sus ayudantes con un número super producido de acróbatas chinos (Mentira, pero habría estado bueno). La gente maravillada por la comida y por el enorme poder carismático del chef, disfruta del evento mientras Kenzo- el nene de 3 años- corretea libremente aprovechando con plenitud cada segundo de su niñez. Corría, pasaba por debajo de la mesa, saltaba y esas cosas que hacen los nenes (uy, yo casi que sigo haciendo las mismas cosas ahora, que vergüenza…)
Cuando Kenzo vió todas las cosas raras que estaba haciendo Alfa Romeo con la comida (como armaba, decoraba, preparaba) fue a ver que onda. Lo bombardeó con todas las preguntas que los niños hacen en su insaciable curiosidad. Alfa Romeo no se limitó a contesar de compromiso onda “nene no jodas”, sino que se tomó su tiempo para contarle y explicarle todo. Alfa Romeo en un rato era el mejor amigo de Kenzo.
Versace hablaba con los invitados, se hacía el que era feliz con su mujer, bebía su copita de champagne; hasta que sus ojos se posan en la escena un-sol-para-los-chicos-ense que se desarrollaba entre el chef y su hijo. ¿Te acordas de Jerry Maguire? ¿La parte en la que Renée Zellweger ve que su hijo abraza a Tom Cruise con toda efusividad y se le mueve algo por dentro? Bueno, no te digo nada más.
Versace se unió a la conversación y podría decirse que ambos hombres se cayeron mutuamente muy bien. Alfa Romeo era aparentemente una persona muy dada y con la cuál se podía hablar de todo.
Al otro día, Versace se encontraba retozando en la paz de su hogar, cuando recibe un llamado:
“Hola, ¿Versace?”
“El habla. ¿Quién es?"
“Ah, ¿Qué tal, como te va? Soy Alfa Romeo”
“¡Alfa! ¡Que sorpresa negro! ¿Cómo andas?”
“Bien, bien, por suerte. Che te molesto un momento por una cuestión”
“¡Eh! No molestas para nada. Decime”
“No nada, que ayer me deje un set de cuchillos ahí, me acabo de dar cuenta hace un rato. ¿Te jode si los paso a buscar hoy?”
“No, ¿Cómo me va a joder? Venite cuando quieras que estoy en casa”
Alfa Romeo fue a buscar los cuchillos y se quedó hablando durante horas con nuestro amigo Versace. A Versace se le abrió un mundo nuevo. Había una energía especial, algo difícil de definir. Quizás ni el mismo se estuviera dando cuenta en ese momento, pero las cosas ya no iban a volver a ser como antes.
Versace jugaba al rugby (Si, rugbier…) y Alfa Romeo era el hermano de uno de los chicos que jugaba al rugby con el. Eso hizo que hubiera algo familiar, agradable, y hasta conocido en las conversaciones. “Una especie de camaradería”, esas fueron las exactas palabras que uso cuando me contó esta historia.
Versace estaba viviendo una mentira. Felicidad y bienestar aparente para todo el mundo, pero su corazón estaba insatisfecho. Había terminado el colegio antes que los demás. Había terminado su carrera universitaria antes que los demás. Se había casado a los 18 años y se despertaba al lado de la mujer con la que se había comprometido a pasar el resto de sus días y pensaba “Acá hay algo que no va”.
Tenía a su adorado hijo. Y si bien ese hijo era la luz de sus ojos y el motor de su vida, había un rincón de esa vida que estaba en penumbras. Versace había quemado etapas. Etapas que ya no iban a volver. Y en ese afán de llegar a la meta deseada, de conseguir el éxito y de construir su futuro lo antes posible, se le había olvidado vivir. Su alma de 24 años estaba pasando por la crisis de los 40. Necesitaba un lugar en donde dejar su pesada mochila. Este lugar lo proveyó Alfa Romeo.
Ese día habló y confesó muchas cosas que nunca pensó que le confesaría a un extraño. Y creo que justamente fue por eso, su interlocutor era el extraño mas conocido que había tenido.
De ahí en más, entre Versace y Alfa Romeo se inició una entrañable amistad. Una amistad distinta a todas las otras. La conversación de esa tarde se repitió muchísimas veces y con el tiempo, se volvía cada vez mas intima. Cenas juntos (en las que Alfa Romeo demostraba sus habilidades culinarias y consentía al pequeño Kenzo), partidos de rugby, conversaciones telefónicas, etc. El me lo resumió de esta forma “Era como estar con un amigo de años. Esos que saben todo de vos y te quieren igual pase lo que pase”
Había pasado ya un año de esta relación y un buen día, Alfa Romeo necesito sacar la única barrera que quedaba para que Versace realmente supiera todo de el. Le hablo de su homosexualidad. Quizás Versace no se sorprendió tanto por esta confesión, pero que más da. ¿Importaba? Amaba demasiado a su amigo como para que un detalle tan insignificante como ese cambiara lo que sentía por el.
Con el tiempo Versace concluyó su matrimonio junto a Carolina Herrera y se dedicó a encontrar nuevamente su lugar en el mundo.
Un día, los padres de Alfa Romeo mueren en un accidente. El chico estaba totalmente devastado. Se refugió en Versace, su único hombro para llorar y la única persona que podía acompañarlo en un momento de tanto dolor. Fue quizás el momento que más los unió. Los dos se necesitaban, los dos habían encontrado un hogar el uno en el otro, los dos sintieron que la vida los había revoleado de acá para allá y, sin embargo, todo parecía estar predestinado para concluir en ese momento. Momento en el cuál, entre consuelos, lágrimas y un par de puchos, Versace sintió la inexplicable necesidad de besar a su amigo en la boca.
Tal vez a ese beso le siguió un abrazo, a ese abrazo las caricias y a esas caricias el impulso de demostrarle a ese ser todo el amor que sentía con todo su cuerpo. ¿Qué otra cosa se puede hacer cuando todas las palabras del mundo suenan a poco?
Versace cambió su vida. Alfa Romeo también. Muchas iban ser las adversidades culturales que se iban a interponer entre ellos, pero no importaba. El cambio era para bien, era un bajo precio a pagar por tanta felicidad. Fue así como los dos, junto al pequeño Kenzo- por el cual ambos sentían adoración- construyeron un nuevo hogar.
Hoy por hoy cuando alguien habla sobre lo que es el amor, yo pienso en esta historia. Un amor tan grande que es capaz de saltar cualquier barrera de géneros y de cultura. Un beso como punto de partida de una nueva etapa. ¿Será un beso como ese el sinónimo de besar un alma? ¿No es este el beso del cual nos habla la literatura en cuentos como La Bella y La Bestia, por ejemplo?

Dios es amor. ¿Que carajo querían decir con eso? Tal vez el que inventó esa biblica frase había vivido una historia similar a la de Versace. Creo que definitivamente no hay una manera resumida de explicar que es el amor.

Mi amigo conoció el verdadero amor. Mi amigo pudo ver a Dios.

12 comentarios:

El Pamperito dijo...

¿Que fue de la vida de Carolina Herrera?. ¿Volvio a ser feliz? o se fue destruyendo poco a poco. Y Kenzo ¿es un niño feliz?.
Mis felicidades a Alfa Romeo y Versace por su amor, aunque hay karmas en esa historias. Que a la larga se cobran. Yo creo que un amor puro y verdadero aparece cuando no hay terceros. Es claro los amores que empiezan con un tercero en discordia termina de la misma manera como empezaron.

Marcelo Andino dijo...

Estas en todo tu derecho de pensar lo que quieras pamperito, pero una relacion si es solida no se destruye por un tercero en discordia. El tercero en discordia SIEMPRE viene a ocupar un lugar que estaba vacío.

Saludos

El Pamperito dijo...

Si estaba vacia la relacion lo mejor es marcharse.
Tener una temporada de soledad tambien es buena, para conocerse uno a si mismo y encarar una nueva relacion de una forma distinta.

Marcelo Andino dijo...

Eso es lo que te parece mejor a vos para tu funcionamiento, pero por suerte los seres humanos somos todos diferentes. Y en realidad, mi amigo concluyó su relación anterior antes de concretar la suya con su nuevo amante.
Te agradezco tus comentarios pero no voy a seguir debatiendo este tema.
Saludos!

El Pamperito dijo...

Si por suerte somos todos diferentes.
Y tu lo has dicho: "en realidad mi amigo..."
Osea que tu posteo no es nada fehaciente como para debatir.
Y como dijo un amigo mio: "Los comentarios en los blog son de libre abeldrio". Si vas a crear un blog y aceptar comentarios, creo que deberias no ser tan cortante cuando se debate algo.
Paz y tranquiladad en tu alma en desgracia. ;)

Marcelo Andino dijo...

No es ser cortante, si queres la seguimos por email, pero por aca medio que fue. Sino vamos a estar contestandonos vos y yo hasta el año que viene. Lo que quise decir es que YO no voy a seguir opinando del tema una y otra vez, solo eso. Vos podes postear todos los comentarios que desees
Gracias por visitar el blog con la frecuencia que lo haces pamperito
;-)

Marce

Iñaki dijo...

ME LO LEI TODO EL BLOG!!!!!! (deberia estudiar, pero bueno) Creo que ya me hice fan. Ahora no podes dejar de escribir... me encato esta ultima historia. VIVA EL AMOR! VIVA DIOS! jaja. Lo que mas me gusto fue la tension diplomatica entre pamerito y vos... yo queria que se puteen. jajaja besos

Nuti dijo...

Para mi que Pamperito esta dolido porque el no para de ser Carolina Herrera por doquier.
Esta buenisisima tu historia, no podia parar de leer. Quiero mas y mas Carrie Bradshaw.

Pato dijo...

Hola Marcelitooooooooo!!!!! Me encanta la manera en que redactás estas historias, sos el hombre de las mil aventuras -muchas más que chatrán-, espero q el blog sea el aliciente que necesitabas para salir del closet creativo, la música no es el único canal que tenés, hacé un poquito de zapping que la pintura y la escritura tb se te dan. BIEEEEEEEEEEEEENNNN!!! Te re quiero amigo y me pone muy contento y me entretiene mucho tu blog. Besos x doquier!!!!!!

Ajá dijo...

Muy linda la historia, sobre todo porque me imaginé siendo amiga de Carolina Herrera y Kenzo (perfumes y glamour gratis para toda la vida), y yendo a pasear en un Alfa Romeo!!!!

srita. limon dijo...

que angustiante puede ser
darte cuenta que todo lo que fuiste
era una mentira.

me pasó, ee...

te leo :)

Javier dijo...

Qué bonito saber que existe amor en la esencia del ser humano y que solo tenemos que recordarlo todos nosotros. Espero que ese amor algún día te abra el pecho Marcelino y explote con todo su esplendor rompiendo los esquemas de antaño como Alien en medio de la comida de su anfitrión...eaaaaa.